LOW FESTIVAL 14: SÁBADO.

La jornada del sábado venía precedida de un muy buen viernes  (crónica de la primera, pinchando aquí).

Como no existe el don de la ubicuidad, tuvimos que ir eligiendo nuestras preferencias.

la foto

Los que estuvieron en Xoel dicen que fue uno de los conciertos del festival. Con una asistencia muy interesante para el horario en el que estaba programado, el público coreó las canciones desde el primer minuto. Un sonido espectacular que ayudó a que más de uno acabase con la piel de gallina.

Yuck fue otro de los grandes momentos que, a la postre, no sería muy comentado. Eclipsados por el anterior, no congregaron poca cantidad de público y, poco a poco, el escenario Matusalén iba tomando un buen aspecto. Esa intensidad con toques lo fi, garage, shoegaze… conquistó a los que nos congregamos allí de principio a fin. Y es que sus distorsiones y sus atmósferas, sonaron muy bien. No había tenido la oportunidad de disfrutar de un concierto de Yuck y, con un gran miedo en relación al resultado, debido a la ubicación, a ser un escenario grande, y al horario, acabé muy satisfecho con cómo se desarrolló. Puedo decir que fue uno de los shows que más me gustaron de este Low.

Y es que, si disfrutas con este género de distorsiones,  lo fi, shoegaze o psicodelia, poder ver a The Horrors a continuación era algo que “molaba” mucho. Los británicos pasaron por Benidorm y nos dejaron un buen sabor de boca. Muchos tachan el concierto de flojo, de aburrido… No lo sé. Era la primera ocasión en la que veía a la banda y la sensación fue buena. Quizás el error fue de programación. Ellos son oscuros y también su música puede tacharse así. El horario no acompañó. Sin embargo, con la puesta del sol, todo ganó en intensidad y disfrutamos más de su show. Con todo, demostraron que son una de las bandas más en forma del movimiento británico.

Iba a llegar uno de los momentos más confusos y polémicos de las tres jornadas. Quizás el único. Arrancaban Estéreobrothers en el escenario Jägermeisterr; diez minutos después lo hacía Corizonas en el Matusalén. En apenas menos de una hora, ninguno de los dos estaría tocando. Massive Attack (el que, a la postre, ha sido uno de los shows y conciertos más alabados del festival), pidió exclusividad y que nada perturbase su sonido. Después de ver el concierto de los británicos, es entendible. Un show que maravilló por su ejecución, su puesta en escena, su luminosidad… Un concierto que recordó al de Portishead de la edición anterior. Un espectáculo increíble. La pregunta es, ¿por qué no se avisó antes que esto iba a pasar? ¿Por qué se cortan actuaciones sin comunicárselo a las bandas o djs? ¿Por qué hay que reorganizar horarios tras un acontecimiento como éste? Quizás, el punto más negro de esta edición. Quedémonos con el buen sabor de boca de Massive Attack y perdonemos el fallo del Low. De los errores se aprende. Incluso solventaron lo que habían hecho con EstéreoBrothers, pinchando después del parón. Recordemos que, entre otras cosas, ellos habían llevado todo el mapping del escenario Jäger. Gran gesto.

Editors era otro de los platos fuertes del día y, sin embargo, no fue un concierto para recordar. Planos, sin intensidad lírica ni emocional. Ya el año pasado dejaron un sabor de boca no demasiado bueno en festivales como el Optimus. Este año se ha repetido la dinámica.

No nos apetecía MØ, la verdad, y fuimos a ver a uno de los referentes dentro del mundo del pinchadiscos nacional. Nunca mejor dicho, pinchadiscos. Alternando entre cdjs y vinilos, Chelis dio una lección de qué es un dj de los de antes, de los genuinos. Gran set.

Tres cuartos de hora después, We Have Band. Intensos, con un buen número de público (aunque menos del que esperaba), no dieron su mejor concierto. Si estuviste en la Sala Caracol hace unos años, sabrás de lo que hablo. Sin embargo, estuvieron a la altura. Su batería, el miembro menos conocido de la banda, un auténtico espectáculo.

Tras ellos, llegaba el turno de El Columpio Asesino. Hace un par de años reventaron el mismo escenario. Éste, también fue así. Su punto álgido, como no, con Toro. Puedes conocer o no sus discos, su carrera… Pero sí conoces Toro. Y estoy seguro de que a la propia banda le gustaría que esto no fuese así. Sin embargo, esa canción provoca el delirio colectivo. Por cierto, su último disco, Ballenas muertas en San Sebastián, es una auténtica bomba. Tenerlos en la programación de un festival, también.

La noche iba terminando pero quedaba uno de los puntos fuertes. Elyella, una de las referencias absolutas dentro del panorama nacional del dj, remataron la noche en el mismo escenario por el que acaba de pasar El Columpio. Un set que comenzó fuerte, guitarras, Two Door Cinema Club… Y explosión total. Nos teñimos de “golden” con el vuelo de miles de confetis dorados. Además, fuego, balones en el aire… Un trabajo visual y estético que acompaño a un set, técnicamente perfecto.

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