EL LOW FESTIVAL NO FALLA

Benidorm se ha convertido por un puñado de días en el epicentro musical “independiente” (siempre con el eterno debate de las etiquetas presente).

Si bien es un festival que, al contrario que su vecino y longevo FIB, aglutina a un público mayoritariamente español, un público que sigue siendo fiel.

Por norma general, quien va al Low, repite.

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A grandes rasgos, los escenarios han quedado bien marcados. La aparición del escenario Wiko se ha consolidado como una de las propuestas más atractivas en las que encontrar bandas que se sumergen en estilos, digamos, más minoritarios. Así, nombres como Biznaga el viernes, The Limboos, The Legendary Tigerman (el maravilloso hombre orquesta), Nueva Vulcano o The Saurs, el sábado, y la precocidad magnífica de Mourn (ojo a la propuesta de estos cuatro muchachos porque parece no tener límites), han sido un reducto donde encontrar nuevos sonidos alejados de los nombres que más grandes salen en los carteles.

El escenario Jägermusic ha conseguido, al igual que el anterior, convertirse en referencia para los amantes de la electrónica. Un lugar donde encontrar djs y que, este año además, ha dado un salto con la aparición de conciertos con shows realmente interesantes como los de Hölograma, Jupiter Lion o Der Panther. Sin duda, un gran acierto de la organización que ha sabido diversificar y conseguir una especialización que está marcando los últimos años del devenir del Low.

Vamos a los escenarios grandes. El viernes presentaba a Kasabian como plato fuerte. Los británicos pudieron hacer más. El concierto gustó y entretuvo pero dio la sensación de que le faltó un “puntito”.

Ya no nos moveríamos del Matusalén. The Growlers, con su propuesta ecléctica, fueron un gran descubrimiento en directo. Llegaría después el turno de The Strypes, otra de las bandas precoces del cartel de este año. Veinteañeros que navegan a la perfección en estilos sesenteros como el Rhythm and Blues. Los colegas parecían emocionados con su presencia en el festival y se pasearon haciéndose fotos en la intersección de las zonas VIP.

Delorean fueron los encargados de cerrar los conciertos del Matusalén (sería Ley quien pusiese el broche final) con un concierto técnicamente perfecto y del que estoy seguro, acabaron realmente orgullosos.

El sábado era, según nuestro punto de vista y gusto musical, el que mejor cartel global presentaba. Un maratón en el que apenas hubo tiempo para cenar. Arrancaba con Eladio y los seres queridos y la correspondiente ausencia de público debido a que, como en años anteriores, cuando el sol aprieta en Benidorm, es difícil aguantar (eso sí, aplauso a la organización por posponer los conciertos una hora más). Sin embargo, los que allí estuvimos, disfrutamos. La banda suena realmente bien y tuvo momentos sorprendentes en los que incluso pudimos escuchar electrónica.

Grupo de Expertos Solynieve hicieron lo que saben (algunos, con carteles, pedían a Jota canciones de Los Planetas) pero los andaluces se dedicaron a exprimir ese estilo tan característico que aúna lo mejor de cada uno de los estilos que manejan.

Él mató a un policía motorizado no defraudaron. Los argentinos, con Mujeres bellas y fuertes y Nuevos discos como momentos punteros, demostraron tener un público fiel y que incluso coreaba sus canciones. El momento estelar fue la aparición de Jota, quien les acompañó en Yoni B.

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Peace se presentaban en el escenario principal como una banda que, creemos, todavía no ha calado del todo en territorio nacional. No, al menos, para el público que menos “bucea” en las propuestas emergentes. Su show, liderado por un magnífico Harry Koisser, fue realmente interesante y es una pena que contase con una escasa afluencia de público que deslució el inmenso escenario Budweiser.

Otra de las bandas nacionales que se han ganado el derecho de esperar con ganas su show es L.A. Los mallorquines dieron un concierto maravilloso que contó con la presencia sorpresa de Lourdes (Russian Red). Desgranando canciones de todos sus trabajos y dando mucho protagonismo a From the city to the ocean side, la banda hizo que su actuación fuese coreada y disfrutada por los que allí estuvimos.

Rumbo de nuevo al Budweiser porque llegaba el turno de dos de los grandes cabezas de cartel: The Libertines y The Drums. Los primeros dieron un concierto en el que Pete Doherty (por ser quien es siempre será el cabeza de la banda) y Carl Barat se repartieron el protagonismo e hicieron disfrutar al público con algunos de sus himnos.

Los segundos fueron los neoyorquinos The Drums, una de las bandas que siempre han gustado más en el blog. La actitud de Jonathan Pierce destacó, sin duda, dentro de un bolo que moló, sobre todo, a los que hemos seguido la trayectoria desde sus primeros discos. La reinterpretación de muchos de sus temas más destacados hizo que los Drums sonasen diferentes. El momento álgido fue, sin duda, su tema referencia, Let´s go surfing, un tema que les dio tanto éxito que incluso dejaron de tocar en la gira de presentación de Portamento.

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De nuevo en el Matusalem, Dorian se presentaba con una serie de novedades con respecto a sus actuaciones anteriores en el Low; instrumentos de viento, cuerda… un toque diferente que hizo las delicias de un escenario abarrotado.

Los Punsetes, superando problemas técnicos, consiguieron un concierto muy digno y serían Grises los encargados de poner el punto y final a las bandas que pasaron por allí. Geniales y siempre educados y agradecidos, son una de las bandas más humanas del panorama nacional. Sus conciertos son sinónimo de fiesta y siempre es agradable encontrárselos en la programación de un festival. No fallan.

Elyella serían los encargados de cerrar el día de una manera brillante. Técnicamente perfectos, añaden además un toque visual que hace que todo sea una fiesta.

Llegaba el domingo y ver a Foals nos provocaba ansiedad. Era, sin duda, el plato fuerte. Y no defraudaron. Temas de sus tres álbumes publicados y la presentación de sus inminentes singles pertenecientes a What went down, hicieron las delicias de los que estuvimos presentes. Yannis lo dio todo. Absolutamente todo. Además, la interpretación fue perfecta. Sublime. En nuestra opinión, el mejor concierto de todos los que presenciamos durante los tres días de festival.

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Previamente habíamos certificado las perfectas ejecuciones de la super banda de Nacho Vegas o el impecable sonido de otra, también llena de genios; Mi Capitán.

Otra de las sensaciones agradables del festival la dejó La Bien Querida. Una alineación visual perfecta y una música en la que la electrónica y el kraut cobijan las historias contadas por Ana.

Aún quedaba tiempo para el magnífico sonido de dos bandas internacionales punteras como The Raveonettes y Reptile Youth. 

Buffetlibre serían los encargados de poner el broche final.

De nuevo un Low magnífico, con un recinto muy agradable pero que presenta zonas en las que la mezcla de sonidos provenientes de varios escenarios es evidente. Además, el cambio de las taquillas por consignas o la ausencia de las mismas en zonas como la VIP Pool, es un error que debería subsanarse. Por último, el invento del uso de PayPal es magnífico pero no es de recibo que sólo pueda canjearse el dinero a partir de las dos de la mañana (lo de la humedad durante este año es otra historia).

Sin embargo, excepto estos pequeños flecos, el balance es absolutamente positivo.

¡Nos vemos en el Low Festival 2016!

Fotos: Javier Rosa / Low Festival

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